Roles: Personajes en el teatro grupal

En todo grupo emergen roles, funciones que el grupo necesita o posiciones que expresan diferentes formas de pensar o de hacer. Una manera de acercarnos a su significado es compararlos con los personajes de una obra de teatro. En el teatro, a cada actor se le encarga un papel y todos juntos representan la obra. Un actor no puede interpretar libremente el papel que le ha tocado. Debe ajustarse a las demandas del personaje, lo que en su caso viene dado por el guión de la obra y por la lectura que hace el director. De la misma manera, todo grupo crea una dinámica que, como una obra de teatro, implica la emergencia de determinados personajes, es decir de un “conjunto coherente de conductas que se esperan de alguien que ocupa una determinada posición en un grupo o situación social”. La diferencia con el teatro es que en la vida real no suele haber director, ni tampoco se conoce el guión, que se crea sobre la marcha. Los roles aparecen cuando el grupo los necesita, y a excepción de algunos roles que no fallan en ningún caso, otros emergen en función de las necesidades del propio grupo. En cuanto a las personas, los miembros de un grupo tienen más libertad para interpretar su rol que los actores del teatro, sin olvidar que aunque no haya director, el grupo sí tiene expectativas de cómo se deben jugar determinados roles y no permitirá que alguien se salga totalmente del papel asignado. En un grupo no dirigido, las personas tienden a jugar aquellos roles para los que están mejor capacitadas en función de su historia personal, aunque en ocasiones —sobre todo si hay competencia por un mismo rol— puede ocurrir que deban jugar un rol que no les gusta o para el que no se sienten preparadas.

Por ejemplo, en casi todos los grupos se crea un rol que se ha venido en llamar ‘líder’. Una persona que quiera jugar este rol deberá comportarse según pautas marcadas por el propio rol, incluyendo tener iniciativa, aportar ideas, mostrar capacidad de persuasión, saber comunicar, demostrar inteligencia e intuición, etc. El rol del líder se ha creado a lo largo de miles de años en la gran obra de teatro en la que participa toda la humanidad. Sus características secundarias van cambiando a lo largo de la historia, pero sus rasgos principales se mantienen inalterados. Quien quiera jugar este rol tendrá que ajustarse necesariamente a estas características. Si no se está preparado, mejor no intentarlo, pues el grupo descalificará pronto a cualquiera que se haga pasar por líder sin tener capacidad para ello. Además del rol del líder, las dinámicas grupales crean otros roles habituales como el seguidor, el opositor, el cuidador, el animador, el informador, el que defiende el orden, el que se esfuerza más que nadie, el que cuenta historias, el que se queja todo el tiempo, el que sólo habla de sí mismo, etc. Líder y seguidor son, de hecho, dos de los roles que aparecen antes en todo grupo. Varios estudios demuestran que siempre que un grupo tiene un objetivo que supone cierta complejidad en cuanto a las tareas que han de llevar a cabo y entre sus miembros hay personas con experiencia en jugar el rol del líder, este rol es uno de los primeros en aparecer, convirtiendo automáticamente en seguidores al resto de personas. El rol del líder se puede desdoblar en diferentes roles que incluyen el iniciador o visionario, el organizador, planificador, o coordinador, el ejecutivo o hacedor, etc. Por su parte, el rol del seguidor también se desdobla en varios tipos que incluyen el seguidor incondicional, el crítico o inconformista, el seguidor pasivo, el indiferente, etc.

Además de líderes y seguidores, muchos otros roles aparecen también en parejas. Esto se debe al propio mecanismo de creación de roles en un grupo. Para comprenderlo, supongamos que en un grupo empieza a ser relevante el tema del orden, es decir empieza a haber interacciones entre sus miembros que reflejan las diferentes aproximaciones que cada uno tiene en relación con este tema. Algunas personas comienzan a sentirse molestas por algunos comportamientos de otras que amenazan su ideal de orden. Otras, por el contrario, se sienten molestas por la presión que reciben de las primeras. Poco a poco se van definiendo dos roles claros que, en esta ocasión, pueden ser representados por varias personas. Por simplificar los podríamos llamar el rol del ‘ordenado’ y el rol del ‘desordenado’, aunque estos nombres están sesgados a favor del ‘ordenado’, pues la palabra ‘desordenado’ tiene una carga social negativa. Desde la perspectiva del ‘desordenado’, el otro rol no es exactamente el ‘ordenado’, sino el ‘maniático del orden’. Otro ejemplo, cuando el tiempo de dedicación al grupo comienza a ser relevante, pues empiezan a surgir entre los miembros del grupo diferencias significativas en este tema, aparecen dos roles cuyos nombres cambian según quién los nombra. Para quienes le dedican tiempo y esfuerzo al grupo, la palabra ‘compromiso’ es clave. Ellos son ‘comprometidos’, los otros son ‘pasotas’ o ‘indiferentes’. Desde el otro lado, sin embargo, la palabra clave es ‘libertad’. Ellos reivindican su derecho a decidir libremente lo que quieren dar al grupo. Ellos ‘fluyen’, los otros son ‘rígidos’, o demasiado estrictos. A lo largo de su historia, todo grupo pasa por situaciones en que ciertas diferencias se vuelven significativas, haciéndose visibles en forma de roles enfrentados. Alcanzar acuerdos que satisfagan a todas las partes implicadas es una de las tareas fundamentales que debe afrontar todo grupo.

Al proceso por el cual van surgiendo nuevos roles en un grupo conforme su dinámica grupal avanza se le conoce como diferenciación horizontal o ‘diferenciación de roles’. Inicialmente, los miembros de un grupo se ven a sí mismos sólo como miembros, y en muchos casos, iguales. Pero conforme empiezan a interactuar unos con otros, algunos miembros comienzan a desempeñar tareas específicas, a repetir ciertas conductas o a relacionarse con otros miembros de una forma determinada. En la medida que este proceso se consolida, los roles se van haciendo visibles, y al evolucionar y hacerse más compleja la dinámica grupal, nuevos roles surgen añadiéndose o reemplazando algunos roles anteriores. A los diferentes roles de líder y seguidor mencionados antes, enseguida se añaden otros roles como el inventor o creativo, el informador, el explorador, el pesimista, el que se queja, el animador (que trata de levantar el ánimo), el cuidador, el mediador, el que defiende el orden, el que se siente muy comprometido, etc.



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